La Orden ECO/797/2002 tiene como objetivo principal establecer un procedimiento claro y estandarizado para medir y controlar la continuidad del suministro eléctrico. Esta norma es clave en el ámbito de la calidad del servicio, ya que introduce parámetros concretos que las empresas distribuidoras deben cumplir para garantizar un suministro fiable a los usuarios.
Uno de los elementos más destacados de esta orden es la definición de los indicadores que miden la continuidad del suministro, como el tiempo de interrupción equivalente a la potencia instalada (TIEPI) y la frecuencia media de interrupción (FMI). Estos indicadores son esenciales para valorar la calidad del servicio eléctrico y establecer comparativas entre diferentes zonas o empresas distribuidoras.
Además, la norma exige a las compañías eléctricas que informen regularmente a la Administración sobre los niveles de calidad alcanzados y que adopten medidas correctoras si se detectan desviaciones significativas. Esto refuerza el control del Estado sobre el sector energético y protege los derechos de los consumidores ante posibles deficiencias.
Esta orden se inscribe dentro de un marco más amplio de mejora del servicio eléctrico, que busca una mayor transparencia y responsabilidad en el suministro. Puedes leer el documento completo en este enlace: BOE-A-2002-7133.